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Fintechs en México ponen sus papeles en regla

Las Fintech que operaban antes de la regulación debieron solicitar autorización a la CNBV.

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A las tres de la tarde del miércoles 25 de septiembre, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores cerró la ventanilla. En ese momento, se venció el plazo que tenían las plataformas que operaban bajo el octavo transitorio de la Ley para Regular las Instituciones de Tecnología Financiera (Ley Fintech) para solicitar su regulación. No todas lo hicieron.

La compañía norteamericana PayPal informó a sus usuarios en México que a partir de esa fecha, todos los pagos recibidos serían automáticamente transferidos a sus cuentas bancarias, una medida que ya había anunciado con antelación. El mensaje empieza con grandes letras blancas en un fondo azul:

Ahora tu dinero estará siempre disponible.

La empresaresumió en tres puntos los cambios en su plataforma: 

  1. Todos los pagos serán transferidos automáticamente a la cuenta bancaria principal del usuario.
  2. La función de recargar saldo ya no estará disponible.
  3. El saldo que quede en la cuenta de PayPal ya no podrá ser utilizado para recargar saldos.

La compañía no mencionó ni en el correo, ni en la información extra los motivos detrás de los cambios: la ley publicada desde el 8 de marzo de 2018. 

Ahora todos deberán seguir las reglas

Una empresa pública y con amplios recursos como PayPal prefirió no solicitar la autorización de la CNBV para operar como una wallet. “Esto nos habla que la ley no es poca cosa”, menciona Gerardo Obregón, CEO y fundador de Prestadero, plataforma pionera del crowdlending en México. Desde el 20 de septiembre, el equipo de Prestadero entregó su solicitud para ser autorizada como Institución de Financiamiento Colectivo (IFC).

La CNBV recibió las primeras solicitudes en febrero de este año. La plataforma de fondeo colectivo para el desarrollo inmobiliario M2Crowd fue de las madrugadoras. En ese momento, el CEO de M2Crowd Simón Dalgleish señaló que, desde que comenzaron operaciones, ellos voltearon a ver a la regulación Fintech de Reino Unido para adelantarse a los requisitos que podrían exigir las autoridades mexicanas, publicadas en septiembre de 2018.

En algunos apartados, la ley Fintech es bastante severa, en consideración de Gerardo Obregón. La restricción de efectivo es un ejemplo. A las IFC se les impone medidas para la prevención de lavado de dinero en ocasiones más estrictas que a otras instituciones financieras. Aunque para las fintech es un problema menor, ya que la mayoría de los pagos que reciben son digitales al ser instituciones que nacieron en el mundo digital. Sin embargo, limita las opciones de pago de los usuarios.

Obregón también considera que la restricción a las cuentas bancarias es otro problema. Con la regulación actual, los usuarios ahora solo pueden transferir dinero a cuentas en su nombre. El director de Prestadero hace una analogía con las compras en línea, donde uno puede comprar un producto que lo recibirá otra persona para explicar el inconveniente. Esta opción también debería estar disponible al enviar dinero.

Reglas claras, inversiones largas

En México, el miedo a los fraudes es una de los principales motivos que detiene a las personas al momento de pagar en línea, un miedo justificado si consideramos que el país ocupa el segundo lugar en fraudes digitales en América Latina, después de Brasil. La cifra es sorprendente, pero también es una consecuencia lógica. El país representa el segundo mercado más grande en la región de e-commerce después de la nación sudamericana. Ante mayores transacciones, mayores riesgos. 

Una regulación específica para el sector ofrece garantías tanto a los emprendedores como a los usuarios de las plataformas. Gerardo Obregón está tan de acuerdo con esto que Prestadero fue una de las empresas que promovió la elaboración de una ley para las Fintech. Aunque “Como toda regulación, es todavía perfectible”, mencionó.

En 2012, la desconfianza en las plataformas digitales era mucho mayor que ahora. El director de Prestadero comenta que cuando la startup comenzó operaciones, no solo los inversionistas mostraban desconfianza de meter su dinero. Los solicitantes de crédito también alzaban las cejas de incredulidad. 

¿Por qué un desconocido en Internet me ofrecería crédito con tasas más favorables?

Una reacción natural. Las instituciones financieras han sido especialistas en esconder condiciones leoninas entre las letras chiquitas. El periodistas Michael Lewis contó en La Gran Apuesta que el inversionista Danny Moses en una ocasión le preguntó al vendedor de una transacción que parecía perfecta: “Lo agradezco, pero solo quieros saber una cosa, ¿cómo me va a joder?”. Las fintech también son un negocio con ganancias y pérdidas. Nada puede ser tan bueno para ser verdad.

Los bancos son especialistas en ofrecer créditos con altas tasas para los solicitantes, mientras que los inversionistas reciben rendimientos a penas superiores a la inflación. En las fintech, esto es distinto. En la actualidad, los rendimientos de Prestadero son en promedio de 14% anual — tras considerar las comisiones y carteras vencidas — , mientras que los solicitantes con mejor score pueden obtener tasas desde un 8.9% anual. Las IFC competidoras dan condiciones similares a los solicitantes e inversionistas. Por ejemplo, la plataforma Yotepresto ofrece mayores rendimientos a los inversores. Aunque las tasas son más altas que en Prestadero, son menores que en los bancos.

Si uno tiene cierta experiencia con productos financieros, quiere saber cuál es el truco, o en palabras de Moses, ¿cómo me van a joder?

Las fintech surgen al pensar fuera de la caja

Las fintech tienen dos características que les han permitido irrumpir en un terreno donde los bancos mantenían una hegemonía indiscutible: innovación tecnológica y visión periférica. Con la innovación tecnológica, las IFC reducen costos de operación y tienen mayor posibilidades de expansión. La visión periférica les permite pensar en nuevos productos financieros.

A veces, las buenas ideas vienen de los outsiders. El unicornio brasileño Nubank surgió cuando el colombiano David Vélez notó que en Brasil, los bancos trataban a los clientes como si les hicieran un favor gracias a los pocos competidores presentes. Los brasiñelos le dijeron que nunca podría contra ellos. Sergio Furio recibió comentarios similares cuando fundó Creditas, startup que ha recibido recientemente inversión del corporativo japonés Softbank. Esta compañía nació como respuesta a los altos intereses de la banca brasileña.

Gerardo Obregón también es un outsider, un extranjero en una nación de banqueros. Muchos inversionistas venture le hubieran negado extenderle un cheque, no por el modelo de negocio, sino por carecer de experiencia en el mercado. Él estudió ingeniería química y antes de Prestadero, trabajó en áreas que no tenían nada que ver con instituciones financieras. Para él, eso fue una fortuna.

En uno de sus primeros trabajos, se empapó de conocimientos sobre tecnología. Después emprendió con una distribuidora cárnica. Un día, al notar a un empleado preocupado, este le contó que tenía problemas para pagar un crédito que había pedido por diez mil pesos. Después de pagar puntualmente mil pesos en seis meses, todavía debía más de ocho mil. 

A Gerardo le impresionó cómo un crédito tan modesto podía dañar la economía de una persona. Por ese motivo, pensó en alternativas de financiamiento.

Gerardo investigó sobre modelos de negocio. En ese lapso, descubrió que estas alternativas ya existían en países como Estados Unidos y Reino Unido en un modelo conocido como P2P Lending (préstamos entre pares). En 2005, Zopa empezó operaciones en Reino Unido, siendo una de las pioneras en esta área. En 2006, Prosper comenzó operaciones en Estados Unidos.

Estas empresas tuvieron que aprender a trompicones y en una de las peores épocas para las finanzas. Larry Ludwig, el fundador de Investor Junkie, menciona que el modelo de manejo de riesgo de Prosper era horrible que “la plataforma permitía a cualquier persona con pulso obtener un préstamo”. La cartera vencida era alarmante, situación que empeoró con la crisis económica.

Aunque existían referentes en el exterior, P2P Lending, ahora conocido más como crowdlending, era un modelo en pañales. A su alrededor, Gerardo escuchaba que eso no podía funcionar en México porque “el mexicano no paga”. A pesar de esto, Gerardo dio un salto a una industria que él empezaba a conocer, con un modelo de negocios sin probar en el país.

“Un emprendedor debe saberle a todo”, comentó Gerardo al explicar cómo dio el salto de la ingeniería química a la innovación financiera. Investigó los requisitos que exigía la legislación mexicana, elaboró una propuesta de negocios y contrató a un abogado para revisar que todo estuviera en regla. También trabajó de cerca en el desarrollo de la plataforma. “Estoy al pendiente del Front-End y del Back-End”. Aunque de programación solo sabe hacer queries en bases de datos, comprende lo suficiente para especificar qué cambios quiere en la plataforma y sugiere a su equipo cómo se puede mejorar.

¿La regulación mata la innovación?

Gerardo Obregón admite que, con la regulación actual, él no hubiese podido empezar con Prestadero. 

Una legislación demasiado rígida es una preocupación no solo en México, sino también en países como Chile y Brasil donde apenas se discute la conveniencia de un marco regulatorio específico. Esta situación tendrá repercusiones en el ecosistema. Las estimaciones indican que solo el 40% de las instituciones obligadas por la ley a pedir autorización, lo hicieron. Sin embargo, la CNBV aún no ha dado cifras oficiales.

Para dar espacio a la innovación, la legislación ofrece también un sandbox legal para probar modelos novedosos. El equipo de Prestadero preguntó a la CNBV si en este esquema entraría su producto PrestaPal, una alternativa para que las personas sin historial crediticio o con malos antecedentes pueden solicitar a familiares y amigos créditos con tasas de 0% a 35% anual. 

En México, la mayoría de los préstamos son informales. Dicho de otra manera, entre familiares y amigos. Esto hace que su comportamiento crediticio nunca se reporte al buró y, por lo tanto, que nunca puedan solicitar un crédito en condiciones más favorables o de un mayor monto. Al mismo tiempo, el principal problema de las plataformas de financiamiento colectivo es encontrar solicitantes que cumplan con el perfil para ser sujetos a crédito. Los mismos mecanismos que protegen a los inversionistas de las pérdidas, constriñen sus oportunidades de expansión. Un espacio para la innovación es necesario para crear nuevas oportunidades.

En este momento de la regulación, la CNBV analizará cada una de las solicitudes de autorización para las empresas que operan bajo el 8º transitorio. Dentro de tres a seis meses, el organismo ofrecerá una respuesta y, en caso de ser necesario, otras insituciones como Banxico o SHCP ofrecerán retroalimentación. En caso de ser rechazadas, deberán dejar de operar.

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